viernes, mayo 26, 2023

Retórica de Aristóteles.

 


Ser, en dos épocas diferentes y con una distancia de dos mil años

La trascendencia del discurso requiere una habilidad profunda en función al desarrollo del conocimiento, es por ello que llegar al mensaje directamente es una virtud de los mejores, entendiendo que las necesidades del presente son diferentes a las de ayer se puede refutar la idea gracias al libro La Retórica de Aristóteles, ya que permite viajar hacia el conocimiento pasado reconociendo que las cosas (sucesos, ideas, circunstancias, maneras de actuar y de vivir) no han cambiado porque en su núcleo siempre perduran siendo las mismas, ya que a pesar de poseer otras maneras de vivir hoy en día continuamos siendo humanos que viven menos de cien años y es ahí la hipótesis general, el cómo las sociedades persiguen las mismas cosas y los humanos carecen de los mismos elementos que hace dos mil años, ya que las particularidades de nacer en un lugar diferente no son condición sine qua non para ser diferente de otro ser humano nacido siglos después. La capacidad de demostrar esta atemporalidad, relacionada a la constante y similar carencia de necesidades a pesar de estar inmersos en un mundo absolutamente diferente, es impresionantemente maravillosa. El contenido que Aristóteles plasma en sus razonamientos permiten involucrarse con el mundo antiguo de tal manera que las circunstancias se hacen vívidas y por lo tanto también de esta forma sus conceptualizaciones, la manera en que se evidencia aquel modo de relación entre el objetivo y su forma de lograrlo configura un escenario de intuición permanente porque ocasiona que aquella forma de razonar se extrapole a la realidad actual, pero no en su configuración real sino que en su conceptualización, permitiendo así abordar diversas situaciones con el mismo foco que Aristóteles lo hace, logrando insertar en el lector los fundamentos de la filosofía aristotélica en relación a la retórica (retórica Aristotélica).
El libro es fundamental porque tiene inmersa en su escritura el principio en sí mismo, tal cual como lo expresa Aristóteles en los primeros capítulos, la retórica conceptualizada es la herramienta que él utiliza en la conformación del libro para desarrollar una elocuencia sistemática de principio a fin en su escritura y por medio de ella es que permite potenciar la retórica en el lector, dejando en evidencia al terminar el libro que nos hemos convertido en vectores y ejecutores de la retórica, activando un cambio en la cognición del pensamiento personal. Potencialmente esta facultad se vincula a la adaptabilidad intelectual del lector, propiciando de esta forma una mejora interna en la capacidad de razonamiento conceptual, que la misma aptitud es extraída de la aplicación de la retórica en el acto de la lectura y que además (dependiendo de las características generales de cada uno) no proporciona un desarrollo igualitario para todas las personas que leen este libro, ya que en torno a las características propias del lector puede generar una consecuencia de impacto y magnitud dependiente las capacidades que posee el individuo lector, ya que, aunque no surte efecto estandarizado en todos, si lo hace en su potencia y es ese efecto el maravilloso (el relacionado a la adaptabilidad que Aristóteles ocasiona), sin importar el nivel intelectual o cognitivo del individuo porque mas allá de la magnitud del impacto generado en la modificación razonal del individuo ligado a la retórica, se intuye que el principio fundamental del escritor, siempre fue insertar la retórica como recurso en potencia y no así en su magnitud, porque se entiende que la variabilidad del ser humano es infinita y esa característica no es facultad modificable de Aristóteles dado que la trascendencia está en la inserción del concepto (retórica) y su aplicación mediante la lectura del libro.
Kevin Krieger Montenegro

Por editar
Héctor Quijada Olguín.

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