sábado, febrero 25, 2006
domingo, febrero 19, 2006
Se nos está llamando.
Nos encontramos acá observando un Libro. Nos hacemos parte de una comunidad, la cual se desarrolla individual y colectivamente, con la esperanza de aportar lo mejor de nosotros, ya que un libro nos ha llamado.
En mi caso me llamó desde las profundidades. Navegando, errantemente por el mar de la web, me encontré con él. Anteriormente, fui a buscar al detractor del Padre y, obviamente, lo hallé. Fue fácil, está en todos lados y en infinitas formas; sin embargo, UL se puso delante de mí y acá estoy hablando con ustedes de nuestro hallazgo
Como personas, en ésta empresa estamos apostando con el fin de poder acercarnos a él; obviamente, el camino es largo hacia nuestra elección, y que más obvio que optemos por una buena compañía. Esas relaciones humanas nos aportarán mientras existamos, acá en Urantia, conformando un equipo más de gestión divina.
sábado, febrero 18, 2006
El Hijo del Hombre tiene potestad en la Tierra para perdonar pecados
Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa.
Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra.
Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.
Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico:
- Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:
- ¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:
- ¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico "tus pecados quedan perdonados" o decirle "levántate, coge la camilla y echa a andar"?
Pues, para que veáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados.
Entonces le dijo al paralítico:
- Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
- Nunca hemos visto una cosa igual.
Marquitos..... El diminutivo de Marcos, obviamente, pero ese debió ser uno de los heraldos de mi Creador. Para mí, por lo menos, era un colega.
Gracias a Adrianne, por recordaros la pega.
sábado, febrero 11, 2006
El progreso

Ser feliz
miércoles, febrero 08, 2006
No hay eslabones
